CDMX da un paso histórico y redefine el cuidado animal con Centros de Conservación de Vida Silvestre
- La reforma entra en vigor el mismo día de su publicación en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México.
- El cambio redefine estos espacios: de exhibición a conservación, investigación y bienestar animal.
La Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA) de la Ciudad de México informa que, con la publicación en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México, se formalizó la transición de la denominación de “zoológicos” a “Centros de Conservación de Vida Silvestre” (CCVS), como parte de una reconfiguración institucional alineada con los principios de bienestar animal, conservación de la biodiversidad y educación ambiental.
Esta reforma también establece la modificación en la denominación de la Dirección General de Zoológicos y Conservación de la Fauna Silvestre, que ahora se reconoce como Dirección General de los Centros de Conservación de Vida Silvestre, eliminando incluso la referencia a “fauna” en su nomenclatura, en congruencia con una visión integral de la vida silvestre.
El cambio responde a la evolución del marco jurídico nacional y local, particularmente a lo establecido en el artículo 4° constitucional —que reconoce el derecho a un medio ambiente sano y prohíbe el maltrato animal—, así como a la Constitución de la Ciudad de México, que garantiza la protección de los seres sintientes y la preservación de la biodiversidad como bienes de interés público.
Asimismo, se fortalece el papel de estos espacios como Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA), donde se desarrollan acciones de conservación, restauración, protección, mantenimiento, rehabilitación, reproducción, investigación científica, educación ambiental y aprovechamiento sustentable, bajo un seguimiento permanente de las condiciones del hábitat y las especies.
Los Centros de Conservación de Vida Silvestre —Chapultepec, San Juan de Aragón y Los Coyotes— se consolidan como espacios estratégicos del Gobierno de la Ciudad de México para la conservación de la biodiversidad, superando el paradigma de exhibición y posicionándose como nodos de investigación científica, rehabilitación de especies y formación ambiental.
Esta transformación también atiende la necesidad de superar el estigma histórico asociado a los zoológicos, reconociendo su evolución hacia modelos que priorizan el bienestar animal, el manejo ético de las especies y su papel como embajadores de la naturaleza para la educación y concientización de la ciudadanía.
A través de estos centros, se promueve la participación social, la generación de conocimiento científico, la colaboración con instituciones académicas y la integración de comunidades en procesos de conservación, fortaleciendo una visión de ciudad que articula el uso sustentable de los servicios ecosistémicos con la protección de su riqueza biológica.
Con esta actualización, la Ciudad de México avanza en la consolidación de una política ambiental moderna, que reconoce a la vida silvestre como un eje central para el bienestar colectivo y el desarrollo sostenible, posicionando a estos espacios como activos estratégicos del Estado y la sociedad.