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Estela quiere plantar flores y cosechar paz

Publicado el 06 Septiembre 2019
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Una de las satisfacciones más grandes para Estela García Alvarado es ver la naturaleza. Las flores le fascinan y su debilidad es admirar el verde de las plantas en cualquier lugar de su casa. “Me encanta la naturaleza: genera paz. Ya a nuestra edad, a veces, necesitamos un poquito de tranquilidad y las plantas a mí me generan paz”, asegura.

Estela, es una de las más de 20 mujeres que tomaron el taller Jardines para la Vida que impartió la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México en el Punto de Innovación, Libertad, Arte, Educación y Saberes (PILARES) denominado El Capulín en la alcaldía Álvaro Obregón, donde concluyeron estos talleres y actualmente se imparten en los Centros de Cultura Ambiental Acuexcomatl, Ecoguardas y Yautlica, hasta el 14 de septiembre.

Estela es abuela y le interesa transmitir los conocimientos que adquirió en estas clases sobre jardines polinizadores a otras generaciones, sobre todo a sus nietos. Le gustaría que más personas aprendan a cuidar el medio ambiente no sólo de la Ciudad de México sino a nivel mundial.

“Hacernos conciencia de lo que estamos viviendo en nuestro planeta. Una vez que la tengamos, decirle a nuestro familiares y por ahí empezar con nuestro granito de arroz en cada persona, es un granito de arroz de gran importancia”, asegura la mujer polinizadora.

Afirma que con el conocimiento que adquirió en estos talleres podrá realizar su propio jardín, pues ahora sabe que sin las abejas y otros polinizadores “no estaríamos aquí en este planeta y ellos dependen de plantas con diferentes colores y formas que atraen a diferentes insectos. En casa, antes de enterarme de este programa ya tenía en mente hacer un jardín. Tengo todo de cemento, pero pensé en hablarle al albañil para que me haga el espacio para un jardín, hoy lo haré yo misma”.

En los cursos que tomó no sólo le enseñaron las mejores técnicas de cómo sembrar, sino a valorar estos espacios. “A lo mejor para algunas personas no es de importancia porque no conocen, yo no conocía las cosas que nos enseñaron en el taller y creo que todo ser humano debería de conocer, concientizarnos para poder vivir mejor, con más oxígeno”, manifiesta Estela.

La mujer polinizadora resalta que está agradecida con este tipo de talleres ya que contribuyen a expandir el conocimiento a los familiares para poder transmitirlo, a su vez, a los niños: “Para mí, por ejemplo, es de suma importancia enseñarles a mis nietos. Me quedo con eso de lo que yo aprendí, poderlo enseñar”.